SIN |
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Cuando el zumbido de los drones nos iba persiguiendo
No había donde escaparse, hasta por la entrada del metro se metían
Los malditos
Te acechaban en los túneles obscuros y apestosos
Que olían a aceite quemado, a esperanzas desvanecidas
Túneles cavados en la conciencia
El cochinero de nuestras conciencias podridas,
jadeando huir de las mismas asombras de nuestra fama
inútil
Seres mixtos de plástico y pesadilla
Robocops, robots psicopolicías
Aplastándonos como chapopote
aún pegajoso... pues
Censurando los pensamientos subversivos
Buscando el origen de la insurgencia en el alma
Y de ahí sacándola para secarla
Bajo lámparas de luz amarillenta y enfermiza
Falsa luz duplicada derritiéndose
A quemar lo que queda de nuestra piel
Cuero curtido por grises lluvias ácidas
Cuando aún era posible la rebeldía
¿donde estabas?
Entre un consumismo vulgar y una ilusión de riqueza
Arrastrándote por callejones sin salida
importancia personal, máscara social, competencia
Papel repitiéndose así, sin más razón
La victoria nos persigue la derrota nos acoge
Entre sus brazos enganchados, las ganancias efímeras
Sangre, una vez con alto contenido de droga y alcohol, deslizándose entre los dedos
Dedos como garras, raspando salitre de los muros de aquellos túneles subterráneos
donde escaparse del zumbido asesino, de las pesadillas clarividentes
de uno mismo, abultado, pomposo, inflado por una multiplicación vana
de tu pinche cara en el salón de los espejos
¿podrás encontrar la Obsidiana antes de que sea demasiado tarde?
Rodolfo De Matteis, Francavilla al mare, Italia, a 27 de Agosto de 2026